The master

Paul Thomas Anderson (2012)

 

Que bien se enfada Philip Seymour Hoffman. Que buen gritar. Que bien le queda cada “fuck”. Porque todo el mundo puede decirlo pero no a todo el mundo le queda bien. A Philip sí. En mi humilde opinión el actor que mejor se ha enfadado en toda la historia del cine. Quizás comparta podio con Fernando Fernán Gómez y Danny DeVito.

Solo por lo difícil que debe haber sido hacer una película sobre la cienciología (sin hablar de la cienciología) y que vea la luz del día ya ha merecido la pena verla. (En Saturday Night Live hicieron algo similar con el sketch Neurotology. Lo tenéis en Youtube)

Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Jesse Plemmons,Rami Malek, Laura Dern… No quedaba un solo nombre tocho por llamar. Bueno, sí, Tom Cruise. Estaba ocupado, tenía una reunión o algo así.

Así a modo de curiosidad: The Master tiene las tomas falsas más improbables de la historia. Nivel Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman descojonandose de la risa porque alguien se ha tirado un pedo en el plano del ascensor.

La conclusión que saco tras ver The master es que hay que usar la watchlist con criterio. Por alguna razón que no recuerdo había metido esta película en la mía hace años y cual ha sido mi sorpresa al ver que no me ha interesado nada de lo que contaba. Menos mal que al menos estaba obligado a verla y no fue una decisión mía.

Intuyo que el motivo por el que la tenía en mi lista de pendientes es el volantazo que da a mitad de película para cambiar la trama a un tema totalmente inesperado. Al menos eso es lo que más me ha gustado.

La primera hora la he pasado totalmente derrotado imaginando que me iba a tener que comer otra vez a Joaquin Phoenix haciendo del Joker en esa especie de aventura en diferentes trabajos, pero de pronto se ha destapado el pastel de la secta y han ganado toda mi atención.

Por desgracia esa trama ha quedado también en nada y mi atención ha ido decayendo con cada paseo pared-ventana que se daba el protagonista con toda la panda de locos mirándole.

Lo que más me ha sorprendido sin duda es acabar la peli y ver que tenía un cuatro y pico de media en letterboxd. Supongo que no he conectado con nada de lo que contaba. Pido perdón pero ni me interesa el trauma de los americanos tras la guerra, ni la secta esa cutre (y mira que me gusta a mi una buena secta), ni siquiera Joaquin Phoenix, que a estas alturas – y no se si es una unpopular opinion – me cae bastante mal. Supongo que me he cansado de tanta excentricidad, fuera y dentro de pantalla.

La vi hace unos años y me quedé con la sensación de tener que verla una segunda vez para apreciarla. Pues bien, ha llegado la segunda vez y me he quedado igual o peor que estaba: me ha dado completamente igual de nuevo.

Recordaba apenas una escena y nada de la trama, y ahora me pregunto cuándo recordaré en un par de años. Hay películas que pasan por delante de los ojos pero no se asientan en ningún lado.

Es que sí, es preciosa, qué planos, qué colores, todos actúan genial, pero qué peñazo de historia. Además, la sensación que tiene el cuerpo continuamente es de asco puro; eso es mérito de PTA, claro, pero necesito algo más que unos vibes. La parte buena tiene mucho que ver con las actuaciones, que están de diez. Joaquin Phoenix empieza dando asco a unos niveles estratosféricos para acabar dando pena (pero nunca interés) en un viaje del héroe a la que la palabra viaje se le queda grande. Para mí es uno de los más grandes actores: cuando le veo no puedo entender cómo es la misma persona que protagoniza C’mon C’mon o Two lovers, por citar dos películas que hemos visto en ECDC. En el otro lado está Philip Seymour Hoffman, en el que se centra la segunda mitad de la película, perdiendo todo interés. Es como que pega un bandazo enorme de punto de vista y con el cambio, pierde el sentido. Además tenemos a Amy Adams, que siempre está soberbia, pero que una vez más hace de mujer de la película, y su papel es tan aburrido que es agonizante.

PTA tiene dos versiones y esta película va en la línea de Punch Drunk Love, cuando a mí me interesa más One battle after another o Licorize Pizza.

Empacho total de Paul Thomas Anderson. Hace poco estuve revisitando Licorice Pizza y vi en el cine One Battle After Another. A todo el mundo le encanta y yo no sé qué me he perdido, pero ni fu ni fa. Me jode, pero me quedo solo con Boyero, un bostezo tras otro. En su día hicimos crítica de Punch Drunk Love y para los más veteranos hubo sesión de bar de Magnolia. Puede ser que junto a Wes Anderson sea de los más comentados en ECDC.

The Master era algo que tenía pendiente, así que agradezco encarecidamente la recomendación. No quiero perderme nada de Philip Seymour Hoffman por razones obvias. Un auténtico peliculón, aunque no sea de las más aclamadas. No puedo explicar por qué, pero todo me parece perfecto visualmente, de una belleza y una perfección que no me deja desconectar un segundo. Le encuentro a la narrativa un paralelismo con las últimas películas que he visto. Se construye a base de pequeños relatos que van conformando un cuadro final que no tiene por qué ser redondo. Por eso a veces cuesta algo más, según en qué parte nos encontremos. Así como en One Battle After Another desconectaba continuamente, esta me ha mantenido muy dentro siempre. La profundidad de los personajes, su evolución y cómo acompaña todo con esa fotografía y banda sonora me parece una maravilla.

Quiero mucho más de este hombre y me da una pena terrible que no pueda ser con Philip Seymour Hoffman, qué pedazo de actor.

¿Hay algo peor que una película aburrida? Sí: tener que escribir sobre una película aburrida.

The Master es la típica película para fifes que creen ser, además, un poco intelectuales. Lo siento, pero a mí me ha parecido un sopor. Y es que si al comienzo ya veo un señoro salidorro (también alcohólico, violento y pedófilo): pereza (aunque sea Joaquin Phoenix). El rollo excombatiente yankee traumado: pereza también. Tampoco ha ayudado verla sin subtítulos, porque al citado señoro me ha costado entenderle Dios y ayuda.

No niego que la parte técnica sea brillante: realmente parece rodada en los 60-70’s, la ambientación, vestuario, fotografía… Un diez. Y el reparto es excelente, con los dos protagonistas sobresaliendo (a Phoenix ha habido momentos en que he sentido que hasta podía olerle: mezcla de sobaco y alcohol). Pero el guion se me hace confuso, el metraje largo, no conecto con la música, y en términos globales se me hace una película densa. ¿Puede que no esté yo a la altura y esta sea una obra maestra? No lo niego, pero yo no tengo amo y no me doblegaré a los Dodds del cine.

Dos propuestas que en un remake levantarían la película: profundizar en el personaje de Amy Adams y darle más protagonismo; y que culmine el shippeo entre Dodd y Freddie.

Y ya que una de las líneas argumentales gira en torno al sometimiento, amos y siervos, quería aprovechar para hacerle un pequeño homenaje desde El Club del Cine a al placense más libre de dioses y amos:

No tengo amo ni Dios, vivo la vida a saco.
Me noto el poderío debajo del sobaco.


¡Feliz año nuevo!