Richard Donner (1985)
¿Que lo cuente todo? ¿Todooo? Está bien, hablaré
Sloth quiere a Gordi
Vale que Michael Jackson no entró en mi casa para ir al baño… pero su hermana sí
Eso es lo que he dicho, ¡tuampas!
¡Agujeros de bala!
Willy, ¿eres tú?
Roxanna no habla castellano
Me habéis hecho subir esta cuesta diciendo que me dariais una chocolatina, y ahora voy a llegar tarde a cenar y mi madre me va a regañar y no me va a dejar cenar y me va a castigar
Los Goonies nunca dicen muerto
Gordi, haz el supermeneo
¡Me habéis dejado encerrado con el fiambre!
No soy Elton John
Tengo una idea genial, ¡resbalasuelas!
Agujeros de bala así de grandes
Y quién va a conducir, ¿tu madre?
Lo único que servimos es lengua
¿Sabes que tienes una voz muy bonita cuando tu boca no lo estropea? –¿Sabes que eres así como guapa cuando tu cara no lo estropea?
Volvemos a estar todos juntos, eso nos convierte en los más ricos de Astoria. –Creo que el más rico de Astoria soy yo, ¡y ahora firme!
Bran, ¿a dónde vas? Al baño de los hombres
¿Estás seguro, Mickey? Porque si tú estás seguro yo estoy seguro
¿Por qué no echamos chocolate en el suelo y así Gordi se come el cemento?
¿Cuánto lleváis escuchando? Lo suficiente, Mickey, lo suficiente.
¡Felices 200 películas en el Club del Cine!
Siempre he mirado con un poco de desconfianza todo eso de la nostalgia ochentera. No es una época que yo haya vivido, de hecho me pilla lejos, pero no hay película, serie, videojuego, programa de televisión o humorista que en un momento u otro acabe haciendo un homenaje a la década. Chico, nunca le he visto la gracia. Me da la sensación que los americanos lo venden como algo glamuroso barriendo debajo de la alfombra lo malo y el resto del mundo lo trata de imitar sin el mismo resultado. También es verdad que ellos tenían melenas cardadas, discotecas con pista de patinaje y Bon Jovi; mientras que nosotros teníamos señores con cabezas rapadas y bates, droga y Alaska y Los Pegamoides.
Aún así reconozco que hay películas de la década que merecen todo el hype que les rodea y entre ellas está Los Goonies. Es seguramente el producto de entretenimiento más puro y honesto que se ha hecho en Hollywood en décadas. Ya en los primeros diez minutos vemos esa mezcla tonal tan típica del cine ochentero. Gags infantiles, puro slapstick… Podemos pensar que es una película para niños hasta que de repente vemos la picha de una escultura y “Bocazas” le dice a la nueva cuidadora cómo clasificar la heroína. La dinámica entre estos niños y adolescentes es el gran aliciente de la película, así como su escenografía (la mano de Spielberg en su época más pudiente se nota).
Los Goonies es un cine de aventuras sano y entretenido que de estrenarse en 2025 muy probablemente hubiese sido un razonable éxito de taquilla y crítica. Por si fuera poco fue el pistoletazo de salida para muchas carreras exitosas: Sean Astin acabó siendo Samsagaz en El Señor de Los Anillos, Josh Brolin tuvo que esperar a No Es País Para Viejos para obtener su primer protagonista y al poco tiempo vino la nominación al Oscar, Marvel, Denis Villeneuve…; Ke Huy Quan ya venía de Indiana Jones y El Templo Maldito y, tras años de pausa Todo A La Vez En Todas Partes le valió su regreso a la industria con Oscar incluído, Corey Feldman demostró ser un auténtico camaleón escénico e interpretó papeles tan variopintos como el de niño hostiable en Los Goonies, niño hostiable en Stand By Me, niño hostiable en Jóvenes Ocultos y adolescente hostiable en No Matarás Al Vecino. ¡Ah! Tras años alejado de la actuación Sloth entró en el mundo de la política y desde 2019 es alcalde de Madrid.
Como dato curioso, Sean Astin (Mikey) fue doblado en España por un tal Daniel Carbonell. A lo mejor ese nombre no te dice nada, pero, ¿Si te digo que al poco tiempo dejó el doblaje y años más tarde se dedicó a la música bajo el sobrenombre de Macaco? Pues ahora mismo seguramente te quedes como estás pero en 2010 estarías flipando.
¡Los Goonies nunca dicen muerto!
Que mítica. Poco se puede decir a estas alturas de Los Goonies que no se haya dicho ya.
Los personajes bien estereotipados, como mandan los cánones de estas pelis de aventura que no engañan (ni quieren engañar) a nadie.
Ritmo alto desde el minuto uno con la persecución de los Fratelli (no confundir con los Sintelli) y hasta el final. Y si hay que atropellar un poco algunas situaciones para seguir tirando palante, pues se hace. Y si hay que cerrar de forma acelerada todas las tramas en la escena en la playa, se hace también y se disfruta. Los niños salvando la vida mientras el padre rompe el contrato mientras el barco de Willi el Tuerto se ve de fondo mientras detienen a los Fratelli mientras se lían los que se tienen que liar y se abrazan los que se tienen que abrazar. Redondo si me preguntan.
Encima el doblaje le mete un extra de racismo (y más ismos, que diría la Rosalí) y absurdez, que podemos permitirnos disfrutar desde la nostalgia y desde una ironía que nuestra moral de progres de 2025 nos da.
Películón por el 200 aniversario de el club del cine y deseando ver dentro de unas semanas E.T.
Poco que aportar a este baño de nostalgia que nos dimos el sábado para celebrar la película 200 de esta casa como se merecía. Iba preparado para que pudiera ser algo decepcionante la forma en la que había envejecido, pero no fue así en absoluto. Obra maestra.
Lo tiene absolutamente todo. El reflejo de esa niña pequeña que estaba en la sala y el viaje emocional que tuvo lo resume a la perfección. Tiene un ritmo trepidante, una banda sonora icónica, es divertida y redonda. No se le puede pedir más, nada sobra y todo entra, por muy viejuno que pueda parecer ya.
Mi momento favorito: el comienzo con la persecución de policía que ya augura que va a tener todos los componentes de una gran película de aventuras.
¡Slot es bueno!
Los Goonies reúne todo lo que una película infantil de los 80’s – 90’s debe tener para considerarse como tal:
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Un niño gordo
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Un niño que cecea
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Un niño de raza no blanca caucásica
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Un beso adolescente
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Un grupo de ladrones malotes pero torpes
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Apodos obvios (Bocazas, Gordi…)
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Brackets
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Un teenager pijo odioso
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Bicis (y un triciclo)
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Un ventolín
(Nota: los tres primeros puntos son combinables)
¿Es esto algo negativo? En absoluto: cuantos más checks, mejor.
E una película a la que no podemos exigir nada: ¿test de Bedchel? No procede. ¿Sets y decorados? Auténtica magia. ¿El guion? Por favor, no soy Elton John. Dos horas de entretenimiento y puro disfrute, con auténticas joyas (como las que encuentra Mickey en su bolsita al final) en el doblaje. Porque sí, hay películas que hay que ver dobladas. Y qué decir de GymBro-lin, suspiro fuerte.
Menudo privilegio poder verla por primera vez, y en 2025, en el cine. Ojalá más ciclos de pelis ochenteras en el cine. No puedo terminar sin recordar a la niña del cine que pasó del miedo al amor con Slot, como Gordi, y que hizo la experiencia más especial. Ahora solo pienso en el día que pueda verla con mis sobris ❤️.
