Josephine Decker (2018)
Primera película de Josephine Decker que veo y me ha dejado con ganas de entrar en su mundo. Es compleja, emborronada, difusa y extraña. Obliga a entrar en un universo de planos cortos que impide situarse en calma para reconocer el entorno. No hay respiro.
Introduce tres temas entrelazados que funcionan bien juntos: los problemas psiquiátricos de una adolescente, su relación madre-hija y la explotación de personas en nombre del arte. El personaje de la directora de teatro quiero creer que es exagerado, será que nunca he estado en ese mundo tóxico. Seguro que es así y peor. Pobre Madeline.
Decker consigue una atmósfera perfecta de agobio a base de alteraciones visuales y respiraciones agitadas que suenan por encima de todo. La verdad es que el sonido destaca por encima de los demás aspectos artísticos. Aunque la protagonista está espectacular. Su pelo es perfecto para el papel, en serio. Y sin embargo, me ha faltado tal vez una puntilla a todo, un cierre que me diera un poco más. Me ha sobrado tanta máscara de cerdo, ok, I get it, es agobiante.
No hay cosa que me joda más que terminar de ver una película y pensar “tanto pa na”.
Que en este mundo de plataformas financiadas por millonarios sionistas, secuelas, remakes e IA se necesitan propuestas rompedoras, originales y estimulantes es un hecho. Sin embargo no puedo evitar tener la sensación que como público en algún momento hemos sacrificado cosas básicas como el gusto por la narración. Seré un carroza prematuro pero terminar una película con la sensación de que no ha ocurrido nada personalmente me deja planchado.
En fin, valga la redundancia pero odio sonar odioso. No me tengo por un espectador difícil, me cuesta poco trabajo adentrarme en cada historia. Que ocurra en Dailymotion a 360p y con publicidad saltando cada quince minutos no ayuda, desde luego. A lo mejor en pantalla grande mi experiencia habría sido otra, no lo sé. Honestamente no creo que hubiese cambiado mucho mi sensación y desde luego no tengo muchas ganas de comprobarlo.
Ya lo decía Gramsci:
“El viejo cine se muere, el nuevo tarda en aparecer y en ese claroscuro surgen los Oliver Laxes”.
Madeline ́s Madeline es una película difícil de digerir. A modo prácticamente de ensayo, nos va
mostrando a esta adolescente marcada por un trastorno y la complejidad de la relación y toxicidad con su madre. El bálsamo de paz que parece el teatro se convierte también en más violencia por el enfoque obsesivo de la directora dramática.
La cinta no te da demasiados avances narrativos, sino que va siempre al detalle. Desde el sonido que
resalta la rugosidad de las texturas a una cámara que va siempre al primer plano y al movimiento
continuo. Provoca una sensación de desasosiego y confusión constante. En ciertos momentos sí se ve una cámara más de documental que equilibra con el surrealismo y lo onírico. La escena del ejercicio dramático de la protagonista exponiendo la relación con su madre bien vale la
película entera. Una interpretación de Helena Howard absolutamente brillante, en la que prácticamente no podía mirar la pantalla como les pasa al grupo de actores que lo están presenciando.
La sensación de confusión constante, creo que es un objetivo claro para vibrar en sintonía con la
protagonista, pero me ocurre que llega un punto en que los artificios me resultan un tanto reiterativos y las preguntas se me acumulan sin avances. Y no trato de desmerecer un trabajo que creo que despierta emociones, aunque dé la sensación de experimental y desdibujado.
Madeline’s Madeline es la típica película que esperaría encontrarme en el festival de San Sebastián, no en la misma semana que he visto Star Wars: The force awakens y Star Wars: The last jedi. Sea como sea, creo que no hay contexto posible que me hubiese hecho disfrutarla.
Igual me falta sensibilidad artística o yo que sé, pero me ha parecido aburridísima. Ni en forma ni en fondo me ha interesado lo más mínimo. Todos esos planos cortísimos, los movimientos de cámara y los desenfoques solo me provocan mareo. Y todas esas personas comportándose de forma extrañísima… Lo siento, pero estoy fuerísima de todo ese rollo y creo que así seguirá siendo.
Eso sí, la pequeña Zendaya actúa bastante bien.
