Little shop of horrors

Frank Oz (1986)

 

Rick Moranis llegó, empalmó Cazafantasmas-La Pequeña Tienda de los Horrores-La Loca Historia de Las Galaxias-Cariño, He Encogido a los Niños-Los Picapiedra y se retiró. Honor.

Entre gags divertidos (el cameo de Bill Murray o el número musical Dentist!), grandes nombres de la comedia estadounidense (los mencionados Bill Murray y Rick Moranis, Steve Martin, John Candy) y plantas carnívoras de voz grave que cantan y quieren dominar el mundo es difícil no pasarlo bien viendo La Pequeña Tienda de Los Horrores.

Me dio por pensar. ¿Y si se hiciera La Pequeña Tienda de los Horrores en la Madrid de 2026? Rick Moranis trabajaría en una cafetería de especialidad o en una smash burger del centro. Audrey II sería una tarta de queso extraterrestre con Lotus y en vez de querer comer humanos buscaría bloques de pisos. Seguramente tenga acento venezolano.

Pensaba que iba a ser una chorrada de terror y no. Sí es una chorrada, pero también es musical. Bala esquivada.

No creo que sea una película para tomarse muy en serio. Yo al menos no lo he hecho y la he disfrutado a su manera: entregado a la absurdez. Ni la trama ni los personajes (ni siquiera las canciones) tiene mucho que ofrecer, sólo el desfile de mamarrachadas que de vez en cuando pueden sacarte una risa si te pillan con la guardia baja.

Lo mejor de la peli sin duda es la planta. Para los nostálgicos de cuando no existía el CGI supongo que será un disfrute ver a la marioneta comerse gente. La verdad es que está bastante currada, especialmente por dentro de la boca.

Y hablando de eso, ¿cómo se las apaña el actor protagonista para acabar en todas sus películas del mismo tamaño que las plantas?

¿Ha sido real o solo un sueño? He vivido 35 años sin una mínima constancia de que esto existiera ¿Quién aceptó producir Little shop of horrors? Dios lo bendiga. Meme de cangrejo fumando –cine–. En concreto, es el equivalente norteamericano a Amanece que no es poco. Al menos me he sentido como imagino que se siente un guiri al ver nuestro humor patrio surrealista. Solo que en este caso, ¡es un musical! ¡¡Vivan los musicales!! Quien diga que no le gustan los musicales es porque no tiene corazón. La vida es más bonita con banda sonora y coreografías.

Las canciones siguen una estructura muy Broadway, de hecho he indagado un poco a raíz de los créditos y he descubierto el Off-Off-Broadway, de donde salió esta película (dato 🤓: Off-Broadway son las producciones en teatros de entre 100 y 499 butacas, los Off-Off-Broadway son de menos de 100). Componer una canción sobre ser dentista es de genios. Hacerla hiper pegadiza, es, de nuevo, cine. Terminarla con un plano cutrero desde dentro de la boca del paciente… Historia del cine.

No negaré que hay partes que me han costado, principalmente porque el humor absurdo no es lo mío y momentos como el de Bill Murray me parecen más sinsentido que irreverentes (y que no le soporto), pero aprecio el arte cuando lo veo. Solo es cuestión de dejarse llevar, olvidarse de la banalización de la violencia de género, omitir que el protagonista es el mismo que el de Cariño he encogido a los niños y bajar 5 tonos la voz de la mujer-de-la-película. Hay que cautivarse por una planta que lanza besitos y dejarse guiar por las tres mujeres narradoras que cantan lo que viene (sin pruebas y sin dudas de que fueron el origen de Hércules).

Qué bien que exista el cine poco serio, para qué hacer una crítica más seria.

Otros datos 🤓☝️

  • He leído que se hicieron dos finales, uno feliz y otro apocalíptico. Me gusta haberme encontrado con el segundo. Si alguien ha visto el feliz, que nos cuente.

  • ¡Steve Martin! Joven y con pelo negro, confieso que no le he reconocido en ningún momento. No le concibo con otro pelo que no sea blanco.

  • La deriva loca que tomó Glee en sus últimas temporadas les llevó a versionar Suddenly Seymour. No tenía ni idea de que venía de esta película (porque de nuevo, no sabía que existía) pero esa canción se me ha pegado cientos de veces. No la soporto.

Cuando oía/leía el título de esta película, me imaginaba algo totalmente diferente: tienda con muchos horrores a la venta, en plan Pajarería de Transilvania. No una floristería con una sola una planta con los morritos de Trump.

Little Shop of Horrors es la “adaptación” al cine de un musical de Broadway. Adaptación en este caso consistente en una traslación tal cual, al menos de decorados y atrezzo, porque podrían ser perfectamente los mismos que en un escenario teatral. Y ojo, eso me gusta. Le da a la peli un aspecto cutre, pero con encanto.

No dejará de chirriarme que en una comedia se represente de una forma tan frívola una relación de abuso y maltrato como la que vemos del teñido y sádico dentista hacia su novia Audrey. Pero son los 80, qué le vamos a hacer.

Como en cualquier musical ochentero (y no tan ochentero), los personajes son clichés absolutos. Y la evolución en ellos, mínima. Tenemos al nerd (antes de encoger a sus hijos), a la rubia con voz de Gracita Morales (que cuando de repente canta con un vozarrón bonnietyleresco me deja picueta), el jefe gordo, el novio malote a lo Danny Zuko…

¿Me ha gustado? Bueno, me ha entretenido, y las canciones me han gustado, sí. Creo que es una película que cumple con lo que puedes esperar de ella, y eso se agradece. Y mis dos momentos favoritos: cada aparición de las niñas a lo Ronettes, y por supuesto la escena con Bill Murray, lo mejor de la película. Personaje que en 1960 interpretó ¡Jack Nicholson!

Ah, y súper en contra de que cambiaran el final, la hubiera disfrutado más con el final original.