Peter’s friends

Kenneth Branagh (1992)

 

La reunión de los amigos de Peter me ha gustado casi tanto como la reunión de FoQ. Suma puntos que sea en nochevieja y tengamos presente a Emma Thompson (quien, como he leído en alguna reseña de Letterboxd, es la verdadera Queen of England).

Comedia coral (con un reparto excepcional), de aura muy teatral y personajes arquetípicos muy marcados, Peter’s Friends me ha resultado muy entretenida, por momentos divertida, y con una banda sonora que es una delicia. Resulta que el guion lo escribió junto con Kenneth Branagh la actriz Rita Rudner, que en la película hace de su mujer. Y que Vera es la madre de Emma Thompson. Maravilla todo.

Estamos en 1992 y el cuñadismo asoma con frecuencia, pero aun así no me parece una película que haya envejecido especialmente mal. Me pregunto en qué momento Hugh Laurie dejó de interpretar a tiernos y atentos padres de familia (recordadle en Stuart Little) para ser un doctor rancio y borde. Vaya glow down.

Cuánto juego ha dado en la historia del cine meter a un grupo de amigos y amigas en una casa. Y echarse mucha mierda a la cara, pero que luego no pase nada porque al final, todos siguen siendo amigos. Y cuánto me gusta verlo.

Estas reuniones de antiguos alumnos están bien (a veces) para los propios implicados, pero igual que si se reúne mi primo con sus amigos de la infancia yo no pinto nada, siento que estoy un poco fuera también de esta que nos muestra la peli.

Supongo que hay que achacarle a la película que nunca esté del todo agusto viendo esas inside jokes o las antiguas rencillas de gente que hace años que no se ve. Creo que es posible hacerte sentir parte de esa nostalgia que tienen los protagonistas aunque tú por razones obvias no la tengas, pero en este caso no lo consigue.

Las subtramas en general me parecen bastante ridículas aunque está bien que algunas tengan dramas reales con los que más o menos cualquier grupo podrá identificarse en algún punto. Y el plot twist final pues bueno, creo que es más propio de su época por las consecuencias que traía, porque al menos a mí a día de hoy no me parece tan dramático pillar el VHS como diría Mariló Montero.

Por lo menos hemos tenido nuestra ración de temazos y al doctor House de adolescente.

Hay algo en las películas de amigos que se juntan en un sitio años después de verse por última vez que me atrae muchísimo. Si le sumas el rollito años 90, castillo inglés y mood otoñal (he decidido obviar que es nochevieja, tiene mucho más sentido que sea otoño), hace que el desarrollo de la película me importe mucho menos que el planteamiento. Me encanta eso, especialmente porque en esta el desarrollo se me quedó un poco escaso. Y si falta un poco de profundidad es porque es muy difícil conseguirla con un reparto tan coral, pero a mi parecer no decae el ritmo en ningún momento.

El personaje de Brian pretende ser el punto gracioso pero se carga toda la película, es tan insoportable que es irreal que alguien le acepte. Si ese grupo de amigos tuviera personalidad le habría mandado de vuelta a su casa en el minuto uno. Partiendo de ahí, de que molesta e interrumpe siempre, hay otros personajes mucho más interesantes, especialmente el Dr. House y Dolores Umbridge, los creadores de jingles. Si hacen peli de su vida –musical– avisadme que estoy dentrísimo. Por cierto, empiezo a creer que en Inglaterra no quedan actores o actrices que no hayan salido en algún momento en Harry Potter. También me parece bastante acertado el propio personaje de Peter, con ese giro de guion final (un poco metido con calzador pero ok). Elijo creer que en los 90 no se hablaba de la sexualidad abiertamente porque no me puedo creer que alguien de ese grupo de amigos se sorprendiera de que no le interesaran los negocios vaginales.

Hay otra cosa que me encanta de las películas de los 90, y en esta se ve claramente: que el elenco tuviera físicos normales, caras normales, dientes normales. Si rodaran esto ahora mismo la persona menos normativa sería Sidney Sweeney.

Para terminar, qué gustazo de banda sonora. Los créditos iniciales, con el resumen de las noticias del año, son una delicia. Y el resto está al nivel.

Si te ha gustado esta película, hace unos meses vi una muy parecida: The Big Chill. Es ochentera y americana (-), pero le gana a Peter’s Friends en cuanto a guion (+).

Lo primero que ha conseguido esta película es que identifique a Kenneth Branagh con sus trabajos, y es que he visto cinco de sus películas (un montón más como actor) y fui a consultarle como si fuera la primera vez que oía algo. Después de identificarlas y sin que estén muy recientes, no he conseguido conectarlas con una línea autoral. Pero eso hablará más de mi memoria y percepción que otra cosa.

Con Peter’s friends tardo un buen rato en sincronizarme con el tono general. Las representaciones teatralizadas y el humor inglés pueden resultar irritantes. Merece la pena concentrarse en la inmersión porque, una vez dentro, sí que me deja mucho y bueno. Llegado el momento, incluso participo de sus gracias y palpo la nostalgia como uno más del grupo de colegas. El esquema es simple y dibuja unos perfiles que enseguida puedes etiquetar y trasladar de manera universal. El desarrollo de los personajes tampoco es minucioso y se centra en destapar unas cuantas miserias que, de manera deprimente, identifica con el paso del tiempo. Ese extraño empeño de que lo primero es lo mejor y por lo que merece la pena poner un esfuerzo extra.

Con o sin demasiados grises, logra esa atmósfera que es caldo de cultivo de emociones y sensaciones fácilmente identificables.