Festen

Thomas Vinterberg (1998)

 

No he visto Succession, no sé de qué habláis.

Primera película del movimiento Dogma 95, ese en el que se encargan de dejarte claro con el primer fotograma que son especiales y que existen unos principios que respetar. Los principios: ser unos puristas.

Queda claro desde el inicio. El juego de cámaras, el rollito documental, el hecho de que no haya música, apenas color, las localizaciones. Es todo crudísimo. De repente hay unos cambios de planos loquísimos, cambios de formato… ¡hasta se ve la cámara en el espejo! ¡¡hasta miran a cámara!! Muy The Office. Es verdad que sea en danés suma a la locura porque sinceramente suena a palabras inventadas dichas al azar.

Los personajes van llegando poco a poco a la reunión familiar: es de esas películas en que la introducción consiste en ubicar a todo el mundo y captar con frases sueltas las relaciones que tienen entre sí. Se explica la muerte de la hermana, la relación de la familia con el castillo. Y cuando estás tan tranquila, BOOM, ese brindis.

Como persona con aversión al conflicto que vive agradecida por la existencia de una firma común de normas sociales, me interesan muchísimo las reacciones de las personas cuando ese contrato se rompe. Aquí aparecen los personajes que se sienten atados a ellas e intentan hacer como que no han oído, los que quieren arreglar la cuestión y los que aprovechan que todo se ha roto para seguir estallando o introducir su agenda. La familia extensa es ese público que, una vez pasada la tensión inicial, prefiere enterrar la acusación para el resto de su vida. En un inicio bailan, pero a medida que el conflicto va avanzando prefieren irse de ahí lo antes posible, volver a sus hogares y convencerse de que han oído una mentira. Ese público que solo ronda y que no sabemos quiénes son me parecen lo más creíble e interesante. Al fin y al cabo la madre y el padre son personajes más directos.

El final es perfecto: señor váyase, buen discurso, hemos llegado al tope de tensión, vamos a continuar con nuestras vidas y no le vamos a volver a ver. La gente sigue desayunando. Suena cajita de música.

Ah, humor danés.

No sé por dónde empezar. Entiendo las razones que alguien puede tener para ponerle un cinco y entiendo las razones que alguien puede tener para ponerle un uno. Quizás por eso he sido una rata bienqueda y he tirado del siempre confiable tres.

Me costó tres intentos meterme en Festen (el record lo tiene Viaje a Darjeeling, seis intentos y aún no la he visto completa ni puñetera gana que tengo). Al parecer su director Thomas Vinterberg era uno de los precursores del movimiento Dogma 95 junto a Lars Von Trier. Desde luego da la sensación de estar viendo a Von Trier adaptando un guión de Vinterberg como le saliese de su nórdico ciruelo.

La dureza del asunto que trata queda totalmente opacada por la simpleza y las prisas de la ejecución y por el histrionismo del reparto. Cositas del Dogma, supongo.

Festen no deja indiferente, eso seguro. Aunque sólo sea por eso no me arrepiento de verla.

Siempre me llaman la atención estas propuestas medio claustrofóbicas en las que todo ocurre en una localización. Eso sí, se me estaba haciendo un poco cuesta arriba todo el inicio y la presentación de los personajes con esa estética noventera, pero cuando ya estaba a punto de desconectar entre tanto danés llegó ese giro inesperado y entré por completo.

Menudo tema el de los abusos sexuales intrafamiliares, que encima debe estar más a la orden del día de lo que pensamos. Lo más jodido es que me puedo llegar a creer que la reacción ante algo así sea justamente la que ocurre en la película: que continué la fiesta a toda costa, no vaya a generarse una situación realmente incómoda como tener que señalar a un familiar en público.

Me gusta el tema, me gusta cómo está contado y me gusta cómo está grabado, con esa cámara en mano que podría ser perfectamente la de tu tío en nochevieja para guardar el recuerdo familiar. Esto tiene sus cosas malas como que por momentos parece que sean los sobrinos los que están grabando la cena por los movimientos terribles que se dan y los primeros planos random que hacen, pero a cambio nos da esa intimidad del video casi amateur grabado más por inmortalizar el momento que con un fin estético.

La meto en el saco de Peter’s friends: pelis de reuniones en casoplones con confesión inesperada.

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