Begin again

John Carney (2013)

 

Tenía muchas esperanzas puestas en esta peli por venir de John Carney pero se me han caído de golpe bastante rápido. Creo que es de esas películas muy de su época y seguramente eso le haya pasado factura.

El inicio me parece directamente malo. Se tiran media hora en esa introducción que nos lleva al bar donde se conocen los protagonistas desde todos los puntos de vista y ¿para qué? No necesito ver el día de cada uno de ellos porque son personajes que en los primeros 30 segundos que les ves ya está claro que son clichés sin más pretensiones. El productor alcohólico venido a menos pero con pasión y la cantante indie con el corazón roto pero con pasión.

Supongo que hay algo de perseguir tus sueñosen las películas de hace una o dos décadas que nos encandilaba, pero hoy ya no cuela (DEP En busca de la felicidad). Me creo que los chavales de Sing street cojan cuatro cosas y se vayan al descampado a grabar porque son niños sin nada más que hacer, pero la cosa no cuaja igual cuando son adultos que dejan sus trabajos para irse al metro a huir de la policía porque no tienen permiso para tocar.

Aun y con todo eso, hay momentos que consigo evadirme de todo y disfrutar del putísimo sueño americano. Es demasiado potente la imagen de ponerte a tocar la guitarra con tus amigos en una azotea de Nueva York.

Agradezco también que no haya una trama romántica entre los protagonistas (pequeñas victorias) y que los intereses amorosos de ambos tampoco tengan muchísimo peso.

Pero mi trama favorita es la de la vestimenta de la hija, en la que primero el padre advierte como excesiva (porque asumimos que ya es un señor carca), luego la madre achaca a daddy issues y finalmente la amiga cool de su padre le dice que es de guarra enseñar tanto si quiere gustar a otros chicos. Tu peli más progre de los 2010.

Nadie podrá bajarme de esta nube de amor por esta película, ni siquiera yo misma. Empezaré por lo peor para quitármelo de encima y luego comenzará mi oda. Dos cosas horrorosas: que la haya producido Weinstein Company (primera vez que me fijo) y el slut shaming que le hacen a la pobre adolescente. Ni siquiera vestía tan atrevida como para llevarse bronca primero de su padre y luego una ricídula lección de vida de Keira Knightley. Antes de esta película me vi el último capítulo de Euphoria y es sonrojante lo naive que es ese momento.

Es que está película es TAN 2013. ¡¡Pero tanto!! Sale James Corden (stop hate a James Corden), el mundo era un lugar lleno de oportunidades, podía ficharte un productor en NY solo con cantar una canción mediocre, Cee Lo Green hacía de superestrella en una película. Cee Lo Green!!!! Quién se acordaba de ese pobre hombre?? En aquella época todo era obvio no había ironía no había cinismo no había IA pero sí había cables nadie quería dinero ni reconocimiento y la música era lo más puro que se podía crear 🎶 Por ejemplo: la transición de Adam Levine de tío pringado a hipster 2013 en tan solo treinta segundos. Lo es todo para mí.

Otra cosa que no compro: ¿¿guilty pleasures Stevie Wonder y Frank Sinatra?? esta gente no sabe lo que es un verdadero guily please. Por ejemplo, el remix de Lost Stars de Adam Levine. Eso sí es un guilty pleasure (y es el mío).

Y aquí voy con la oda: me gustan las canciones y me encanta el ambiente que consiguen crear. Dan muchísimas ganas de viajar a Nueva York a sentir esa atmósfera musical con pajaritos y sonidos de ambulancias. Muchas veces voy andando por la calle escuchando música y la paro solamente para comprobar lo básico que es el mundo sin banda sonora. Esta película me enseñó a apreciarlo en 2013, o como aquí elegantemente dicen, “todas esas banalidades de repente se convierten en perlas preciosas y efervescentes gracias a la música” [pasa un chico en bici].

Pero sin duda sin duda, lo que más me gusta de Begin Again es que nunca se líen Gretta y Dan. Se genera esa tensión pero no se materializa, y eso es una decisión arriesgada en esta película de estructura ABC. Es bonito ver crecer una relación de amistad que se permite momentos de duda y que siempre está en el centro de la historia. Keira a veces pone caras un poco raras pero su ropita cute toda de estreno sin ni una arruga y sus 40 kg de peso la hacen tan adorable que se perdona todo. Para mí es un 10, viva la música 😇

Primer segundo y veo a James Corden. Ya empiezo la película de mala hostia.

No sé muy bien cómo explicarlo pero esta película pertenece a una época muy concreta. De gente con gorros de lana en verano, de canciones de guitarra acústica y pisotones cuyos estribillos son un coro gritando «Ho!» y luego «Ha!». No sé cómo definir bien esa época pero de alguna forma nació en 2012 y murió en 2015. Joder si hay hasta un mannequin challenge.

John Carney me recuerda a Damian Chazelle en el sentido que ambos tienen pinta de ser los colegas que sacan la guitarra en mitad de una fiesta. La diferencia es que tengo Babylon o Whiplash grabadas a fuego y John Carney me resulta disfrutable pero pasajero.

Como no va a cumplir Mark Ruffalo siendo el actorazo que es? Como no va a cumplir Keira Knightley siendo lo pedazo de actriz que es? Como no va a resultar convincente Adam Levine haciendo de capullo?

Por supuesto que todo el mundo cumple. El problema en mi humilde opinión es la falta de sorpresas. Ese juego de tiempos a la hora de presentar a Gretta y a Dan promete pero luego acaba desembocando en el tradicional «tipa desgraciada enamorada de la música conoce a tipo desgraciado enamorado de la música- acaban triunfando juntos» que tantas veces hemos visto. En Sing Street por lo menos la banda sonora dejaba huella, aquí ni eso.

Me da pena porque volvemos a lo de siempre: no sé si el material no da para mucho más (quiero creer que sí) o si John Carney opta repetidamente por fórmulas que le son cómodas.

Desde luego no me he aburrido ni aquí ni en ninguna de sus películas, pero echo en falta algo más de riesgo, de propuesta, de sorpresa… No puede ser que sepa como va a acabar cada una de tus películas a los cinco minutos de empezarlas. No puede ser que a los diez minutos esté resoplando y diciendo «otra de John Carney». Está bien ser una confort movie pero si tu objetivo es que todas tus películas lo sean… Eres el Cholo Simeone del cine.

Gracias infinitas a la persona que nos está haciendo ver pelis de John Carney (mi tercer Imperio Romano). Begin Again es la primera película que vi del director, por lo que le guardo especial cariño. Además, la vi en el cine con mis recién estrenadas y hoy consolidadísimas y amadas amigas del máster, lo cual envuelve a la película de un aura de nostalgia que me genera un nudito en el estómago. Obviamente, me compré ese adaptador para dos auriculares según salí del cine.

¿Lo mejor de revisionar pelis de Carney? Que no es que envejezcan bien, es que directamente no envejecen. ¿Quién hablaba de té Matcha hace 13 años? ¿¡Quién!? Visionario. Además, me ha permitido detectar algunos patrones comunes, no solo en lo musical: en todas las pelis que hemos visto, vemos a un o una adolescente en su cuarto escuchando a sus padres discutir a grito pelao. Te abrazo, John.

Nuevamente, no esperéis objetividad en mis palabras. Esta película es una maravilla, y punto. La banda sonora, las escenas en las que graban esos temazos por NYC, el guion (imagina darte cuenta de que tu novio está con otra porque sabes que una canción no es para ti, pelos), Mark Ruffalo… Es que ni un pero. Ni uno.

Begin Again me enseñó además que el final feliz también puede ser el de elegirse a una misma, y que no te puedes fiar de un tupi que se deja bigote para creerse guay (la posterior barba postiza merecía salir en los créditos).

Espero leer en la web de ECDC, en “Próximas películas”, Once; y propongo quedada para ir a ver Power Ballad.

P.D.: ojalá un día John Carney dirija una peli musical sobre ETA protagonizada por Juan Diego Botto.

En primer lugar, hasta la versión más capulla de Mark Ruffalo sigue siendo un bollo de canela demasiado dulce para este mundo. Al principio te lo presentan como un alcohólico perdedor con una desfasada vida como productor musical. Un tipo que no puede tocar más fondo en lo profesional y en lo personal. Hasta que se topa con Keira Knightley en un escenario con una canción que a él le devuelve la ilusión y a ella le abre una oportunidad. Y entonces vemos el trasfondo de su personaje, pasando de un romance idílico con su novio artista para pasar a un “amiga date cuenta” de manual. Y podríamos hablar de que la película es otra historia romántica de dos perdedores encontrándose en el momento más oscuro de sus vidas, y en parte lo es. Pero deja de lado el amor para tomar como eje central la crítica a la industria musical, presentándola como una voraz depredadora que solo mira por lo económico y no por el talento. Aunque esta crítica se desdibuja rápidamente para dar paso a algo que a Hollywood le encanta: el cliché de la historia de perdedores triunfando contra el sistema.

Por otro lado, se nota el desequilibrio entre calidad actoral y protagonismo. Ruffalo mantiene a flote la película, se echa a las espaldas la trama y tira del carro a golpe de carisma. Sin embargo, Keira apenas brilla, siendo bastante genérica y hace una muercas muy raras en ocasiones, pero recibe más tiempo en pantalla porque recordemos estaba en pleno apogeo post Piratas del Caribe. Siendo él un genio patético y ella un rayo de luz que nadie supo admirar. Por cierto, James Corben intentado ser un Jack Black muy descafeinado da pena, no le llega ni a la suela de los zapatos a Tenacious D.

Pero esta peli va de música ¿no? Pues hablemos de eso. A nivel musical es pegadiza, con ritmos que te gustaría escuchar al volante de tu coche en un viaje de verano, pero sin entrar en tecnicismos. De vez en cuando, él menciona cosas pero para dar la sensación que sabe de música pero podrían profundizar más. Porque no lo mencioné pero la idea de los protas es grabar un disco en diferentes partes de Nueva York y, para mi, ahí la peli se desaprovecha. El “reunir a la banda” podrían haberlo utilizado para dar más protagonistas a los demás músicos que quedan como instrumentos de fondo sin reconocimiento. Y tampoco pone el foco en localizaciones que fueran más acordes con el estilo indie que quieren plasmar de Nueva York y de la música, tirando mucho de montaje sencillo con un tema de fondo para que sea ligero y alegre..

A nivel planos y fotografía es cómoda y no hace grandes esfuerzos, aunque quizás la escena de presentación del personaje de Ruffalo resulta interesante por el ritmo frenético y desordenado para plasmar su despropósito vital en que se ha convertido su vida, con planos temblorosos y un montaje agitado y con secuencias cortas. La película arriesga poco, es ligera de ver y va a animarte porque es de esas pelis que sabes que acabará bien, que te va a dejar un regusto dulce sin empalagar.

Deja un comentario