Duel

Steven Spielberg (1971)

 

Mi primer visionado, que ha sido a estas alturas, ha sido un poco condicionado. Di con la fascinante historia del rodaje por casualidad y tenía que verla. Así que hay un poco de ir encontrando todos esos detalles y ejecuciones que ya conocía mientras la veía. Muy recomendable pararse a buscar información de la proeza técnica que supuso el primer largo, aunque para televisión, de Steven Spielberg. Desde luego, impresiona el nivel de lo que iba a ser una TV movie rodada en diez días. Habría que ver el nivel estándar con el que competía.

Quizás no la viví agarrado al sofá y con una tensión desbocada como todo el mundo dice que te provoca, igual que no me pasó con Los pájaros de Hitchcock, que también vi por primera vez hace unas semanas. El tiempo pasa y el espectador se habitúa y necesita cada vez más, siendo además películas que marcan la línea de generaciones posteriores. Sigue siendo fabulosa, trepidante e impresionante en su montaje y edición de sonido. No es mala comparación con los pájaros en su origen inexplicable del mal y el desasosiego que ello conlleva. Por alguna razón, en España, nos afanamos por intentar darle el sentido en la traducción del título.

Una cosita que sí se me antoja viejuna es la actuación mientras escuchamos los pensamientos del protagonista.

Duel o El diablo sobre ruedas (siempre hay que destacar esos pocos casos en los que el título en español mola mucho más) es la película que necesitaba para superar mi amaxofobia (nótese la ironía).

Qué angustia y qué sinvivir nos regala el amigo Steven en su ópera prima. El ritmo, la música, los planos… Esa confección del camión como un personaje en sí mismo, que hace que realmente nos dé igual quién está al volante. Todo está construido con una maestría que resulta en un thriller fantástico que mantiene al espectador en un clima de tensión en el que es imposible aburrirse. Qué 95 minutos más rápidos.

El anonimato del conductor del camión (confieso: en algún momento he fantaseado con que fuera su mujer) es lo que hace plantear al espectador qué representa realmente ese vehículo: ¿con quién realmente se está batiendo en duelo David?

A destacar ese monólogo del protagonista (un extraordinario Dennnis Weaver) con sus propios pensamientos en esa cafetería de carretera plagada de señoros con idénticas botas. Y es que punto por punto se va diciendo a sí mismo todo lo que yo misma he ido pensando en cada paso que ha dado hasta allí.

Si con 24 añitos dirigió una película como esta, ¿cómo no iba a convertirse en uno de los mejores directores de la historia

Solo a Don Steven Spielberg Parera se le ocurriría hacer una película así y poner unos créditos iniciales con la tipografía y colores propios de un capítulo de los Looney Tunes. Mis 10.

En mi cabeza nunca había asociado a este director con el terror pero, pensándolo bien, muchas de sus pelis comparten este género. En este caso me parece especialmente meritorio por desarrollarse ea plena luz del día (otra que comparte esto es Tiburón) y con algo tan mundano como conducir por una carretera.

Me gusta porque me parece una situación que realmente da miedo. Me imagino pillar a un loco así en la carretera y no me veo reaccionando muy diferente a como lo hace el prota.

Otra cosa ya es como se alarga artificialmente durante hora y media hasta el punto de hacerse un poco cansina. Me ponen enfermo esos momentos en los que ves al camión acercándose a toda velocidad al coche y, cuando está a unos centímetros de chocarse, cambia el plano a otro en el que están mucho más lejos para volver a repetir ese bucle durante cinco minutos. Y esto es prácticamente el 90% de la película.

También me alucina como derrapaban los coches en esa época (si es que eso tiendo algo de real). El tío se pasa la peli haciendo eses como si fuera el mismísimo Toretto quemando rueda.

Sin duda una peli curiosa donde lo mejor es que en ningún momento, ni siquiera al final, se muestran las intenciones (ni la cara siquiera) del DIABLO SOBRE RUEDAS. Creo que ahí radica el verdadero terror. No en las traducciones españolas de los títulos (que también), sino en no comprender por qué ese hombre hace lo que hace. ¿Se dedica a matar gente en la carretera? ¿La ha cogido con este hombre en concreto porque le hizo el gestito con la mano por la ventanilla? ¿Ha tenido un mal día y lo ha pagado con el primero que ha pillado? Nunca lo sabremos y está bien que así sea.

El planteamiento es muy bueno y con eso está ganada la mitad de la película. Se nota que en la cabecita de Spielberg había muchas cosas resonando que después con los años iría colocando mejor. La estética de Duel funciona, tal vez mejor con el paso de los años que en el propio 1971. Pero es que claro, se agradece mucho volver a ver una película en Technicolor, y más en las carreteras del desierto de California. Estética americana perfecta.

Dicho esto, a partir de la primera media hora empecé a aburrirme. Las escenas son casi calcadas unas a otras y la trama nunca avanza, por lo que la emoción se pierde. Además, a Spielberg le gusta demasiado un juego de cámaras (recordemos los gritos tras el encuentro de ET), que imagino que era algo muy setentero… pero ahora pierde fuerza. A eso se suma que en los planos de persecución parece que conducen mucho más lento de lo que en realidad van. No ayudan los cuentakilómetros en millas, claro. Pero está claro que la sensación de velocidad a cuatro ruedas se ha ido mejorando en el cine con los años.

Para mí fue tan de más a menos que empecé muy motivada y en cambio las últimas escenas las viví en un estado de semiinconsciencia, entre el sueño y la vigilia. En esos momentos tuve una revelación (o tal vez un sueño): el conductor del camión era él mismo obligándose a escapar de su vida de mierda, pero acabando solo en el desierto. Después de eso llegó el The End con la tipografía de Bob Esponja.

(Suena la intro de Antena 3 Noticias)

Matías Prats: Un hombre huye despavorido de un camión que lo persigue durante kilómetros con la intención de matarlo. Que no cunda el pánico porque esta es la trama de la nueva película de Steven Spielberg. No se pierdan… El tráiler.

Duel (España en un acto de libertad poética sin precedentes la bautizó como El Diablo Sobre Ruedas) es un thriller funcional, frenético y maravillosamente ejecutado. Steven Spielberg con veinticuatro añitos se sacó de la manga esta película y evidentemente no podemos ponerla a la altura de literalmente cualquier cosa que haya hecho después. El oficio y el cayo lo han convertido en el mejor narrador visual de la historia del cine pero en Duel ya vemos pinceladitas de lo que posteriormente sería: bien esa manía de no mostrarnos a la criatura (aquí no llegamos a ver al conductor del camión, en Tiburón no vemos al escualo hasta bien avanzada la mitad de la película, en Jurassic Park el T Rex tarda lo suyo en aparecer), bien ese vertiginoso retrozoom que nos puede evocar a Brody contemplando la costa de Amity, bien esa puesta de Sol que también podemos ver en En Busca del Arca Perdida o en E.T.

Si esta película la hubiese dirigido otro director seguramente estaría en el top tres de su filmografía. De hecho si la hubiese dirigido Tarantino el camión sería blanco pero utilizaría palabros racistas y le chuparía un pie a alguien.

¿Tú que hacías con 25 años? Pues ser un pringado en una distopía de capitalismo tardío. Y qué hacía Steven Spielberg, pues dirigir “Duel”. Y 3 años más tarde la rompería con “Tiburón”. Tras este baño de realidad en el que asumes que has desperdiciado tu juventud, hablemos de la película.

Si no te suena un carajo el título, no te preocupes, a mi también me pasaba. Pero si te digo “El Diablo sobre Ruedas“ te suena ¿verdad? Bueno mira, si no tienes ni idea tampoco, que sepas desperdiciaste tu juventud y tu adultez va cuesta abajo.

En cuanto al título, en España no te digo yo que no le mil vueltas a la versión original. En Argentina la titularon “Reto a Muerte”, cuando no hay ni reto ni muerte en el film, pero bueno Argentina tenía otras preocupaciones mayores en los 70. Y como curiosidad en Peru se título… “Duelo”… Un 10 en traducción y un 0 en esfuerzo. Así que en esta ocasión, minipunto y punto para Españita.

La película tiene guión de Richard Matheson, que también fue el escritor del relato en que se inspira la película. Esto de utilizar relatos ajenos también lo repetiría años despúes Spielberg con tiburón ¿te dije que la dirige Spielberg? Porque oye se nota que este tipo apuntaba maneras en su juventud.

¿Que hacía yo aquí? Ah sí, vinimos a hablar de una película.

La historia es sencilla. David Mann (interpretado por Dennis Weaver) es un comercial/hombre de negocios/viajante que se dirige a una reunión en coche por una de esas carreteras americanas que atraviesan tierras baldías y en las que hay una cafetería cada 73 millas (porque esta gente no le da la gana usar el Sistema Métrico Internacional). Tras una presentación en la que le vemos llegar a una gasolinera, hace una llamada a su esposa, la cual le acusa de no haber llamado la atención a una persona que en una fiesta la noche anterior se propasó con ella. Aquí nos deja ver el carácter del protagonista, no es un hombre de acción, es un tipo normal e incluso algo cobarde. Con esto queda marcado como presa de su depredador.

Quien le va a acosar durante toda la película es un camión cisterna (Peterbitt modelo 281, no sé a lo mejor hay algún fan de camiones que lee esto y dice “oh vaya”). Este vehículo claramente queda patente que está conducido por un ser humano, nada de cosas paranormales ni elementos fantasiosos más allá de la potencia del motor del monstruo mecánico este. Esto lo menciono pues un par de veces en la película queda demostrado que este camión pisa el acelerador a fondo poniendo en apuros el Plymouth Valiant de la víctima (ojo eh, que me he documentado en la Wikipedia y todo). Hay que decir también que el “maquillaje” del camión es muy acorde, está sucio, oxidado, casi en mal estado, para dar esa sensación de “malvado”.

Tras un encuentro de perseguidor y persguido en dicha gasolinera. Empieza el acoso automovilístico. Primero no dejándole adelantar. Luego dejándole pasar para pegarse al maletero y hasta darle algún empujón. Incluso llega a sacarlo de la vía al lado de un bar de carretera. Aquí de nuevo se deja patente que David es un tipo débil, sin recursos, con miedo. La escena del bar con la paranoia de que alguno de los camioneros que allí paran pueden ser el conductor del camión roza un thriller de Hitchcock.

*Curioso el fallode racord con el vaso de cerveza de un camionero con el que discute el protagonista, que se llena y se vacía según el plano (no me suelo fijar en estas cosas pero me hizo gracia).

La trama avanza con ese juego del ratón y el gato entre el coche y el camión, hasta el final en el que cuando decide el perseguido enfrentarse a su acosador consigue vencerlo de forma definitiva. Siendo la última escena un atardecer con el protagonista riendo y dándose cuenta que ha cruzado el umbral del crecimiento personal sobreviviendo a algo que puso a prueba su voluntad (esta frase es buena ¿eh?).

¿Y los planos?

Increíbles.

¿Por dónde empezar? Desde planos muy cercanos y rápidos en el rostro del protagonista creando esa situación de agobio que le persigue durante toda la película, transmitieno esa sensación de calor al estar en un coche sin aire acondicionedo. Pasando por planos dinámicos con la cámara situada en puntos del vehículo que ofrecen una perspectiva de la situación desde diferentes puntos de vista sin perder esa sensación de velocidad de la propia persecución. Además, en muchos planos se muestra al propio actor protagonista conduciendo, lo cual siempre es preferible a un doble con peluca y bigote falso. Sin escenas espectaculares con stuntman pero lo bastante convincentes y realistas para transmitir peligro y riesgo.

Ya pero pensarías: la peli es muy simple como idea, ya que solo es un camión que persigue un coche sin motivo. Pero te equivocas. ¿Quién no se ha topado con algún imbécil al volante que se ha dedicado a picarse contigo en carretera? Ese BMW o Mercedes que se cree que el límite de velocidad no está hecho para él. Ese taxista madrileño que tiene el claxón como único idioma y que se pasa las normas de circulación por el forro. Ese camión que no te deja adelantar y que te bloquea el paso. Todas esas situaciones empatizan si eres conductor o aunque no lo seas pues seguro que has ido de viaje y has vivido situaciones similares. Creo que es la cotidianidad hecha thriller y es un acierto. A ver la peli no es perfecta y el protagonista a veces parece un poco inútil, pero te tiene ahí expectante esperando ver si averiguas quién conduce el camión o qué hará el protagonista para esquivarle mientras piensas “qué haría yo en esa situación”.

Disfrutona, sin pretensiones y que ya deja ver que Spielberg iba a ser un gran director.

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