Aitor Merino y Amaia Merino (2013)
Asier ETA biok es probablemente el documental más cutre que haya visto jamás. Creo que mi presupuesto para el desayuno que llevé a la oficina por mi cumple era más alto que el de los hermanos de Merino para hacer esta película. Dicho esto, creo que es precisamente esta estética un de los rasgos que le otorgan un encanto espcial.
Sin meterme a valorar política o ideológicamente algo tan profundamente complicado como es el conflicto vasco, creo que Asier ETA biok, de una forma a ratos muy vloggera, es capaz de contarnos una historia desde un prisma pocas veces representado. Una búsqueda de algo parecido a la neutralidad o el entendimiento, relatada por alguien con vínculos estrechos hacia uno y otro lado (el discurso de los amigos de Madrid podría ser el del 95% de mi entorno madrileño). Un ejercicio valiente, sobre todo si de quien parte es un actor que lo petó en los 90.
El pseudocringe de esas escenas en las que el director se graba a sí mismo con cartelitos pintados con rotus carioca, se compensan con otras maravillas como la visita de Asier a su tía una vez sale de la cárcel, o esa cena de nochevieja conversando con su amatxo.
Me resulta complicado ser objetiva al valorar el documental desde una perspectiva más técnica, ya que creo que lo que transmite está por encima (y bueno, porque padezco de una aguda euskofilia desde que tengo uso de razón). Para mí, es una pieza muy recomendable. En resumen: menos “infiltradas” y más Asieres y Aitores.
P.D.: es increíble cómo la aparición de Juan Diego Botto añade valor a absolutamente cualquier cosa.
Te tiras 8 años en la cárcel y lo que más te sorprende al salir es el manos libres del coche por bluetooth. Perra vida.
¿A quién no le va a gustar una peli sobre ETA? A mí sí, desde luego. Siempre son bien recibidos nuevos testimonios sobre el tema y los de este documental pues también.
Es verdad que dentro de lo interesante que es escuchar a personas que lo han vivido en primera persona, este no tiene mucho que no conozcamos ya de sobra. Entiendo que como mensaje del director para sus omnipresentes amigos de Madrid esté bien, pero no sé si al resto nos aporta muchísimo.
Creo que no le queda especialmente bien esa narración en primera persona porque entre otras cosas parece que no acaba por definir un tono coherente. Tan pronto está poniéndose solemne para contar algún acontecimiento histórico como representando de forma cómica su lucha interna. No me acaba de encajar en ningún momento.
Para terminar voy a citar a Parquesvr, que los he tenido en la cabeza sonando estos días:
Tu boca extiende cheques
Que va a pagar tu jeta
¡Viva Pedro Reyes!
Y siempre gora
Conociendo a Patsy, que su primer Imperio Romano es ETA y su segundo Imperio Romano es Juan Diego Botto, habrá disfrutado muchísimo. Pero sin llegar a la perfección porque falta su tercer Imperio Romano, David Verdaguer. Por cierto, vi Tierra firme el otro día y ¡está muy bien! Patsy ya lo sabe, claro.
Para el resto de humanos esto está… bien. Tampoco posee gran cosa notable en ningún aspecto técnico ni narrativo. La única fortaleza es la historia, su perspectiva humana y las incoherencias del eterno conflicto vasco.
Es interesante la contraposición de “los amigos de Madrid”, que son los actores progres madrileños de Cristina Rota pero que se amplía a todos aquellos que no hemos vivido en Euskal Herria (y por tanto opinamos desde fuera), frente al universo ETA. También tira de la fuerza que le da sentirse incoherente y en mi opinión busca un poco el apoyo popular con este documental, pero creo que no da mucho más de sí. El formato de grabarse andando por la calle o editando su propio documental no creo que fuera novedoso ni en 2014, pero supongo que sus recursos eran bien escasos. Es un logro haber podido sacar adelante este documental, también por el tema, porque imagino que no es fácil encontrar financiación para esto.
Por lo demás, creo que la historia de Asier está en proceso y que el documental, aunque gana fuerza en su momento “hablaré dentro de unos años cuando pueda hablar”, carece de respuestas y no se sostiene solo con preguntas. Falta profundidad y tiempo de recorrido. Y se nota también porque, en este tema, a los vascos les encanta dar mil rodeos a la hora de hablar.
Muy bien por tu peli, te perdonamos que tengas un amigo etarra, si era eso lo que buscabas aparte de perdonarte a ti mismo y, claro está, a tu amigo.
No tenía yo muy ubicado a Aitor Merino. Indagando en su filmografía resulta que ha salido en bastantes cosas que he visto (incluida mi queridísima Días de Fútbol) pero no había terminado de localizarlo. Parece un tipo majete.
En Asier ETA Biok Aitor ejerce de narrador de forma absolutamente honesta. No estamos ante un documental presentado por un experto en la materia. Aitor no busca divulgar ni sentar cátedra. El objetivo no es que el espectador tome partido en base al sesgo recibido. Simplemente es un hombre al que le tocó vivir una época complicada en un lugar complicado. Sus dudas y sus contradicciones seguramente arrojan bastante más luz de la que él hubiera imaginado.
Hay escenas crudas, duras, incómodas. Difícil no sentir ira con esa señora cantando que corra la sangre del español, esos cánticos de gora ETA militarra… También me hirvió la sangre cuando contaban la detención de Aitor con amenazas y agresiones. Con esos cadáveres enterrados en cal viva o con tantos torturados y desaparecidos. En fin. Es imposible dar testimonio de aquella época sin incomodar o violentar al espectador. Lo contrario sería faltar a la verdad.
No creo que Aitor buscase hacer blanqueamiento de absolutamente nada. Mostró su realidad más cercana y lo hizo abrazando sus miedos y reivindicando el poder de la conversación. ¿Que habrá quién se moleste al ver a un etarra cenar con la familia como si volviese de la oficina? Pues seguramente, pero seamos adultos. Seguro que netanyahu le daba un besito en la frente a sus hijos antes de dormir cuando eran pequeños. No me cabe duda que los miembros de la manada quieren mucho a sus abuelitas. El tipo que pegó y robó a tu primo en las fiestas de La Pradera llorará como una magdalena el día que falte su madre. La violencia, la deshumanización, los comportamientos más viles y crueles, las ideas más infectas… Están presentes en nuestro día a día y son personas normales y corrientes quienes los adoptan. Pensar que el mal se presenta de forma evidente con tridente, cuernos y rabo es vivir en la inopia y le hace flaco favor a las víctimas.
No he salido de aquí sabiendo más sobre el conflicto vasco, pero he conocido a Aitor y a Asier y eso creo que vale oro.
PD: Te entiendo Willy Toledo, yo también odio que me den la turra en el váter.
