O brother, where art thou?

Joel Coen y Ethan Coen (2000)

 

Peliculón, no podía esperar nada menos de una película de los Coen ambientada en la Gran Depresión en EEUU. Llámame mainstream pero a mí es que La Odisea contada en cualquier formato siempre cautiva, y aquí además Joel Coen la traslada a una época muy interesante y que encaja perfectamente con la trama.

Considero que la adaptación es bastante buena, aunque tiene partes totalmente olvidables (se me ocurre la trama política, en efecto ya olvidada), pero es lo bueno de esta historia, que pasas de una pequeña aventura hacia la siguiente sin mayor problema; y me parece bastante proeza haber sabido trasladar la historia de Homero hacia una comedia-musical folk de los años 30. Yo al menos me he echado unas risas.

La parte musical para mí es lo mejor de la película, soy capaz de embobarme con el canto de las sirenas igual que los tres protagonistas y de lanzarme a expiar mis pecados al agua al ritmo del Down to the river to pray. Mi padre tenía en CD la banda sonora: antes de haberla visto por primera vez ya me sabía las canciones, así que una vez más no soy objetiva con una película.

Las actuaciones son exageradas, pero en esa exageración está la gracia de los Soggy Bottoms. Se nota que Clooney es un tipo con buen humor y que se lo ha pasado bien protagonizando esta película. Y aporta su crítica a la religión, que siempre es bienvenida.

Y para incluir la crítica política solo me queda añadir que estamos ante un nuevo caso de actores blancos copando papeles que deberían pertenecer a negros. ¿Nos tenemos que creer que estos tres blanquitos son los tres que lograron escapar de la esclavitud? Bien de racismo ahí.

Para mi una perfecta definición de comedia. Cumple lo principal del genero, pasar un buen rato con unas risas y además lo complementa estupendamente con un montón mas de alicientes. Tenemos la fotografía propia de un road movie en la que las aventuras de los tres fugitivos se van desarrollando, magnífica. Las canciones interpretadas por ellos mismos y que conforman junto al resto de elecciones una banda sonora muy potente. Una narrativa, a base de episodios, que deja algunos giros y momentos dramáticos que hacen que no pierdas nunca el interés. Una interpretación que aunque tendrá sus detractores por lo exagerado en las formas, a mi personalmente me encanta. Y por supuesto el humor tan característico, de situaciones ridículas y exageradas, de personajes estrambóticos y variopintos, repetición de bromas que llegan a ser familiares y una sátira a gran parte de las conductas de la época y desgraciadamente del presente.

Los Coen son una debilidad personal, es muy difícil que su humor y sus peculiaridades no me entren y esta que puede ser de las mas exageradas no es una excepción. Probablemente son de los directores que más hemos comentado en ECDC; con esta, The Man Who Wasn´t There, Fargo ( en antiguos formatos) y próximamente Inside Llewyn Davis. Y que sean muchas más.

Yo los Coen, no y George Clooney, menos (aunque el Clooney feo de barba larga me gusta). Pero bueno chica aquí estamos.

Los Coen tiene un cine tan personal que se podría reconcer incluso a ciegas y considero que son unos cineastas que te gustan o no. Como Nolan. Como Wes Anderson. O como el cine de terror. A mí no me convencen mucho, la verdad. Aunque Arizona Baby me parece maravillosa.

Su sentido del humor no va conmigo, creo que esta frase, en este blog, ya la he dicho alguna que otra vez así que podéis pensar ya que soy una Sosa aunque luego me guste ‘Chicas malas’. Pero es la verdad, me puede provocar alguna sonrisa sobre todo porque pienso «aquí se ríe la gente» pero no más allá. El absurdo llevado a lo pintoresco os lo dejo a vosotrxs.

Ah pero hay algo que me ha gustado mucho y es la alegría de la música que llena todo el largometraje. Se te van los pies solos. ¡Vivan los sureños!

Para mi, ver una película de los Coen es como tirar una moneda al aire y en este caso ha salido cruz. En general me gusta el cine que hacen, me parece súper meritorio traer siempre historias tan originales alejadas del blockbuster típico con esos personajes tan característicos y su humor inclasificable. Simplemente en este caso no me encajan bien todos esos elementos.

Esta revisión moderna de La odisea me parece curiosa y, pese a no ser yo un gran conocedor de la misma, pues he disfrutado un poco de ir pillando las referencias más míticas (nunca mejor dicho, jeje). Al margen de eso se me ha hecho un poco larga e insulsa. Las aventuras de Ulysses y los otros dos presos no me han generado el menor interés y he ido sobrellevándolo gracias a algunos gags puntuales y a algunas conversaciones extravagantes típicas de los Coen.

Lo mejor sin duda es Clooney, con ese racionalismo extremo de su personaje y ese temazo que se casca. La verdad es que ese giro final en el que se salvan por haberse convertido en estrellas de la música, de tan random que es me parece bueno.

Por lo demás, dentro de dos semanas seguramente ya no recordaré nada más allá de que era la película en la que George Clooney cantaba. Como curiosidad está bien, pero esperaba algo más. También le recuerdo bebiendo café y esos anuncios no creo que se hayan llevado ningún Oscar.

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