The good dinosaur

Peter Sohn (2015)

 

Después de casi cuatro años con esto de las pelis, ya tocaba. Pixar se merecía un huequito en el club del cine y tenía que dárselo. Podía haber recomendado Wall-E (la mejor) o alguna otra de las muchas joyas que han creado estos genios, pero mira, esta era de las pocas que aún tenía pendiente y me apetecía verla, aunque no tuviera tan buena fama.

La forma de trabajar de Pixar es bien conocida, siempre a partir de esos “what if” tan característicos suyos y que, aunque aparentemente son bastante simples, han dado lugar a algunos de los universos más originales e imaginativos del sector. ¿Y si los monstruos en los armarios de los niños realmente existieran? ¿Y si los juguetes cobraran vida cuando no los vemos?

En este caso se plantea un mundo en el que los dinosaurios no se han extinguido. Una premisa tan válida como cualquiera de las anteriores, pero con un desarrollo poco inspirado para lo que Pixar nos tiene acostumbrados. The good dinosaur es poco más que la típica película infantil con una trama ultra predecible y un mensaje fácil. Esto último es especialmente flagrante, ya que una de las grandes razones por las que el estudio ha adquirido su fama ha sido por saber contar historias que son disfrutables para los más pequeños pero que también tienen cierta profundidad y ofrecen más de una lectura para los no tan niños.

Para colmo, está ese mensaje que sobrevuela toda la película de que para ser aceptado y querido tienes que ser fuerte y violento, y que si no, eres un estorbo. Da bastante pereza a estas alturas, aunque lo puedo pasar por alto por tratarse del mundo animal, que al final es como funciona.

Quitando todo eso (que no es poco), y que el desenlace de la historia está claro desde el minuto uno, lo único que queda es disfrutar del viaje, y eso en gran parte sí que lo consigue.

La película la salva una animación brutal y los dos protagonistas, que son majísimos. Arlo y Spot hacen una pareja divertida y entrañable, con algunos momentos de humor en los que te sacan la carcajada y otros más íntimos que te hacen encariñarte con esa pequeña familia que montan entre los dos. Mi único deseo, aunque estaba claro que no iba a ocurrir, era que los dos amigos acabaran juntos. Porque francamente, la familia de Arlo me caía regular. Guardaba la esperanza de que, al menos, dinosaurios y humanos se unieran y convivieran entre ellos.

Pero no, al final cada uno con los de su especie y bien separados. ¿Qué mensaje nos quieres transmitir, Disney? ¿LOS NEGROS A ÁFRICA, NO? ¿ES ESO?

Las similitudes con El rey león es que ni las voy a comentar. Qué pereza.

Casi podemos considerar The good Dinosaur una mancha dentro del nivel mostrado por pixar en sus producciones, sin llegar a ser pésima desde luego si languidece ante otras como Wall-e, Coco o Toy story. Es una película que se la puede definir como amable, que pretender consolidar una gran sociedad con Spot y Arlo pero que no llega a emocionar por mas dramatismo que se empeñe en representar.

Cosas que me chirrían bastante son:

  • Los fondos realistas; claramente muy conseguidos, se nota que hasta ellos están sorprendidos de lo bien que les ha quedado pues hacen una buena galería a lo largo de la peli y en los créditos finales pero me pegan un cantazo de muerte con los personajes con rasgos tan cartoon, no es lo que tocaba.

  • Sin entrar a desgranar demasiado lo evidente, en esta película que ademas es bastante pobre, me molesta mucho mas la rectitud de los valores que nos intenta mostrar. No vaya a ser que alguien pueda salir del cine haciéndose ideas raras. No os confundáis de especie, genero ni raza niños y recordad que si os esforzáis podéis hacer cualquier cosa que os propongáis.

  • Y por último la evolución de Arlo, es tan evidente desde el principio todo que ni siquiera ocurre, al final se da por supuesto que se ha transformado en el dinosaurio valiente y útil que se espera y lo toman como tal en la familia pero la verdad es que es mas la sensación que tanto desean transmitir que lo que de verdad se ve.

Bueno y entonces a que se deben mis dos estrellas, pues al personaje de Spot y algunos pasajes mas guays cuando se están haciendo amigos. Es bastante entretenida.

No puedo dejar de mencionar cuando Arlo tiene la revelación de su padre ( recurso que por cierto odio con todas mis fuerzas) y le dice WE HAVE TO GO BACK, imposible no teletransportarte al último capitulo de las temporada 3 de Lost, clasicazo histórico.

Peter Sohn se inicia con este largometraje de animación en el mundo de cine y lo hace con la gran bestia que es Pixar. Este pequeño dato me ha parecido una preciosa metáfora del primer tercio de la película; mostrando a un Arlo asustadizo, pequeño, nervioso, enclenque pero capaz.

No os descubro nada nuevo al decir que Pixar es un gigante de la animación de nuestros días con todo lo que ello supone. Me refiero a que todas sus películas están miradas con lupa puesto que siempre esperamos que no nos defrauden, que estén a la altura de toda su historia. Bien, es por ello que The good dinosaur no me ha defraudado pero sí me ha parecido escasa. Creo que tenían un buen producto y una buena premisa o idea que no han sabido explotar de la manera a la que nos tienen acostumbrados. Cosa que no quita que sea una película simpática y enternecedora.

La historia que nos muestra la hemos visto infinidad de veces –ojo, no voy a echarle la culpa a la originalidad cinematográfica (no existe)- y su manera de desarrollarla también. Aun así no puedo –o podemos- dejar de sentirnos identificardxs con el joven Arlo. Por el viaje. Por el paso a la madurez. Por la manera de afrontar problemas sin estar preparadx para ellos. Por la obligación de crecer. Je suis Arlo.

Me resulta un poco molesto, creo que será fruto del público que se espera para la película, que no se encarguen de mostrar ningún tipo de malicia o instinto primario que le haga actuar de manera instintiva.

No me ha gustado nada. Película insulsa, aburrida y muy predecible. Todo lo que hace grande a Pixar y sus películas, no aparece en ninguno de los 100 minutos que dura el film. Intento fallido de emocionar al espectador y de dibujar esos ambientes tiernos, cercanos y emotivos que tanto caracteriza a Pixar, con un mensaje y un moraleja que ha sido explotada hasta la saciedad que convierte a The Good Dinosaur en una película digna de olvidar. Eso sí, unos paisajes maravillosos, con una ambientación preciosa y bien construida. Lo único salvable de una película plana que trata de enmascarar las enormes carencias y la falta de originalidad de una historia, que gracias a dios solo dura 100 minutos, con esa estética tan grandiosa y hermosa.

Parecemos abonados a las 3 estrellas en el comienzo de este curso. El bien de toda la vida, ni fu ni fa. Una película que te ves igual que te tragas los programas de tiendas de empeño los sábados de resaca. Son todos iguales y ya sabes lo que va a pasar pero oye, qué pereza coger el mando y cambiar con la que llevas encima. Bastante tiene uno ya.

Dicho esto, y centrándonos en la película, nos encontramos con una cinta con una buena premisa, pero que no termina de enseñar nada que no hayas visto antes. Una pérdida dolorosa, sentimiento de culpa, un viaje en busca de uno mismo con un par de encuentros que marcan la evolución y el desenlace previsto final. Lo dicho, nada nuevo.

  • ¿QUÉ DESTACAS?

La calidad de la animación, realmente impresionantes los paisajes y el río.

Los “vaqueros”, buena forma de cabalgar.

  • ¿QUÉ NO TE CONVENCIÓ?

Demasiado plana. Todas las situaciones las hemos visto ya antes y no te aporta nada. Te quedas igual que estabas antes de verlas.

  • MEJOR MOMENTO

Sin duda alguna, el viaje psicotrópico que se enchufan los amigos. He de decir que esta escena me ha hecho pasar de dos a tres estrellas.

Vaya película más cuqui. Súper cuqui. Todos son tan monos que hasta los malos son monos. Y podría acabar aquí mi crítica, porque en realidad, le quitas lo cuqui que es todo y la cosa se queda bastante vacía.

La historia es la de siempre, marca registrada de Disney, pero hay algo único y especialmente doloroso: ¿Dónde están las canciones épicas de Disney? ¿Quién nos ha privado de ellas? ¿Por qué esta crueldad? Si querían que mañana por la mañana recordara esta película desde luego que este no era el camino.

Pero bueno, si quitamos de la película la historia y los personajes (poca cosa) nos queda lo mejor de ella: la naturaleza. Las texturas, los colores, las luces, las sombras. Me he quedado embelesada más de una vez. Por ejemplo, con los créditos finales. Cierto es que me he emocionado un poco con el hecho de que se acabara ya la peli, que se me estaba haciendo larga.

Lo mejor: Los dinosaurios son tan cuquis que hasta son vegetarianos y cultivan su propio huerto en unas parcelas con unas líneas rectas que ya nos gustaría a nosotras en nuestra huerta de Perales. También dado un momento se drogan y eso mola. Y luego tocan la armónica, eso también. Y buenísima la voz del T-Rex padre que no sé quién le dobla y no lo voy a buscar, pero ahí queda. Ah, y también me ha enternecido Spot saltando por encima de las nubes y emocionándose como yo con la propia naturaleza. Si es que es todo super cuqui.

Lo peor: La familia de homo erectus caucásicos coetáneos de un niño homo antecessor con bastante pinta de homo sapiens que son coetáneos de todo tipo de dinosaruios. ¿Nadie va a pensar en la rigurosidad histórica?

Te gustará si te gusta: El Rey León sin las canciones, El libro de la Selva sin las canciones, Jurassic Park sin la emoción (y sin las canciones), saber del calendario agrícola, las familias como Vox manda (papá, mamá, familia numerosa), aquella vez que tuviste miedo pero lo superaste porque alguien te hizo bullying y luego te sentiste mayor.

La revolución que Pixar supuso para el mundo de la animación, más allá de su apartado técnico, tuvo mucho que ver con su capacidad para congregar y emocionar a todo tipo de públicos. Con un registro interminable de originalidad e imaginación, lograron conquistar el entusiasmo de niños y adultos por igual, a través de una fórmula tan compleja como elemental: la de ofrecer un fantástico entretenimiento reflexionando, de la manera más sencilla pero a la vez profunda, sobre los temas más universales de la condición humana. Esto, por supuesto, entraña una enorme dificultad.

El viaje de Arlo, película de Pixar que ha pasado sumamente inadvertida entre las fabulosas Coco (2017) e Inside Out (2015), se queda, pese a sus estimables virtudes, como una cinta menor dentro del catálogo de esta grandiosa compañía. Y el problema está, más que en la originalidad de su propuesta o los temas que plantea, en la menor complejidad de la trama, ya que adolece de las múltiples capas narrativas de las que el cine de Pixar ha hecho signo de identidad.

Ciertamente, la premisa de El viaje de Arlo es tan alocada como interesante: los dinosaurios, como seres vivos que han evolucionado a lo largo de millones de años sin la interrupción del fatídico meteorito, han desarrollado las aptitudes técnicas y cognitivas propias de los humanos: el imaginario ficticio, el idioma complejo e, incluso, el sedentarismo mediante la explotación agrícola y ganadera. Han sido, pues, quienes más han conseguido influir sobre el medio en el que viven, hasta ocupar el primer puesto de la cadena alimenticia, justo como hicieron los humanos, en este caso relegados a una simple condición de insignificancia, de bicho que echa a perder la cosecha, del “otro” al que hay que eliminar. Un envite fantástico sobre los distintos caminos de la evolución que, aunque ingenuo y juguetón, resulta estimulante en cuanto a tratar de entender o imaginar nuestro propio lugar en el mundo.

El viaje de Arlo, en seguida, se articula como una película con el esquema clásico del regreso al hogar, con la superación de los miedos personales como principal subtexto. Pese a que sean temas muy potentes, de enormes posibilidades narrativas, la película se estanca y la trama no evoluciona. Con un uso de la animación absolutamente hiperrealista, sobre todo en la descripción natural del entorno, y apoyado por algún momento de sublime imaginación (los pterodáctilos acechando en las nubes como si fueran tiburones) el filme cumple con el objetivo primario del entretenimiento pero, a su vez, termina por configurarse como un simple viaje de aprendizaje sin demasiada profundidad.

Estamos ante un Rey León de Pixar, donde los leones son dinosaurios, las hienas son pájaros carroñeros y Timón y Pumba un niño perro.

En cuanto a trama, el viaje que hace Arlo, era como saltar de un punto a otro sin mucha conexión, de repente un niño perro, de repente tiranosaurios que hay que salvar y qué mejor forma que ocultarse entre manada de búfalos, uy, como en el Rey León también. Me faltaba la unión de momentos constantemente, creía que me perdía cosas, pero no, era así.

Aun así, reconozco que me entretuvo, me pareció simpatiquilla, el dinosaurio y el niño me daban ternura, hasta me reí en alto cuando se colocaron con las frutitas rojas, una hora y media sin mucho más que pensar. Pero claro, un pequeño problema, el patriarcado ¿cuántas veces me he tragado que la figura del padre es la fuerte, la valiente, la que arriesga la vida por la familia, la figura idolatrada y a la que todo hijo aspira, para así proteger a mamá? Qué pesadez, ya vale.

A nivel de animación no tengo mucha idea, sinceramente, ninguna, pero me daban ganas de ir a los sitios por los que pasaba el dinosaurito, así que deduzco que eso quiere decir que los paisajes eran bastante realistas y atrayentes.

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