Los ilusos

Jonás Trueba (2013)

 

Desgraciadamente (o no, qué coño), no soy objetiva con Jonás Trueba, no puedo evitarlo y en realidad tampoco quiero. Es un intenso, está claro. Pero y qué. Mi corazón está hecho de trocitos de sus películas. Esta era la última suya que me quedaba por ver, y aunque no me ha parecido la mejor, la he disfrutado muchomuchísimo.

Primero, porque se la dedica a su padre Fernando Trueba y esto ya es un gesto de amor máximo. Esa familia de cineastas afectados, como diría Isa Calderón, dialogando sobre temas pedantes en la sobremesa… Vaya sueño tener la oportunidad de espiarles. Me quedo con esta oda al cine, que no es poca cosa. Hasta los créditos finales están cuidados al máximo, y eso que me pierdo muchas referencias. Sobre el cine clásico francés, por ejemplo. Por eso me ha fallado algo también: me da rabia saber que me falta mucha cultura cinéfila, pero a la vez qué alegría precisamente poder descubrirla.

Los ilusos no narra una historia en sí, pero sus pequeños/largos fragmentos parten de un hilo conductor más que suficiente: el cine. Y encima en blanco y negro para hacerlo todavía más pomposo, por si acaso una escenita sobre cine mudo te parecía poco. Ay, Jonás, cómo te quiero. Espero que en la cuarentena estés tramando muchas más películas que regalarme. Con tus mismos actores y actrices de siempre, pa qué más.

Para rematar esta crítica tan objetiva añadiré una cosa moñas, y es que Los ilusos me ha recordado a Enrique. Además de por lo obvio (la peli empieza con un grupo de gente jugando a Los Lobos), por cosas más pequeñitas como cuando salimos una vez del cine por las galerías de los Renoir y estaba rodando Javier Cámara, por un bar al que fuimos en Antón Martín y que ni idea de por qué lo he recordado; de algún paseo de vuelta a casa por la noche. No sé, las cosas pequeñas pero bonitas, que son las que me gustan a mí: esas que en el momento en el que las estás viviendo no te das cuenta de que son las importantes y las que acabarás recordando. Espero que te haya gustado la peli, Enri, aunque tengo alguna que otra duda. Cierro aquí el apartado moñas.

Lo mejor: la banda sonora, leer en terrazas, pasear por Lavapiés, Aura Garrido, las secuencias largas, los planos cortos, la anécdota de la Travesía de los Cines Doré y cómo es contada.

Lo peor: No me fío de alguien que revisa antes la cartelera en los Golem que en los Renoir. Pensé también que Franceso Carril andaba en círculos en un paso de cebra pero luego comprobé que no. Eso en el cine de Trueba no pasa.

Te gustará si te gusta: las estirpes familiares, la gente que jamás compra palomitas en el cine, las canciones lánguidas, llorar sonriendo, leer sobre cine en vez de ver cine, creerte protagonista de una novela victoriana, no levantarte de la butaca hasta que no terminan los créditos finales.

Voy a empezar con lo que me encaja , funciona y disfruto en esta película. El homenaje a Madrid y sus calles y el aire de naturalidad que respira en algunas de sus escenas. En algunos pasajes logra realmente dotar de una cotidianidad y un realismo abrumador que unido a una buena fotografía en blanco y negro hacen un disfrute absoluto. Y hablo del deambular por las calles, conversaciones partidas y canciones interpretadas. Ahí ya había película suficiente.

La cosa se pone peliaguda a mi modo de ver cuando decide sacar un repertorio de recursos para darle una trascendencia por encima de las intenciones más naturalistas. Y aquí hablo de fragmentos de texto intensos, despliegue de recursos de edición y metacine.

A todo esto como nota negativa hay que añadir ciertas partes en las que la espontaneidad y naturalidad del guion se traba por una interpretación que en muchos momentos da la sensación de artificial. Siendo este su punto fuerte y teniendo en cuenta el aire amateur de todo el film me parece imperdonable para lograr un salto de calidad.

Jonás Trueba es el resultado de sumar cine de autor e intensidad. Todas sus películas, bueno diré la mayoría porque no he visto todas, son conversaciones que tienden a la sencillez de unos personajes preocupados por su futuro pero que acaban recayendo en una pretenciosidad dominante que pesa.

A mí parecer los personajes no transmiten -ahora sí que hablo en concreto de Los Ilusos- no generan ningún tipo de sentimiento o quizá sea yo que no tengo el día.

Jonás Trueba no es para mí. El discurso que se hace en sus películas puede parecer interesante, a ratos, pero roza lo plomizo. Y esa delgada línea entre lo hipster y lo insoportable, en muchas ocasiones, la cruza.

Tengo sensaciones encontradas con esta película. Me gustan mucho las partes “normales” en las que se desarrolla la trama. Especialmente ahora que estamos confinados, qué bonito recorrer las calles por las que he pasado cientos de veces (¡reconozco casi todas!) y encima en las mismas circunstancias. Me mola especialmente eso, que sea todo tan cotidiano. Una peli en los Golem, una cita en Lavapiés o un paseo por Gran Vía.

Me parece que es en estas partes cuando la película se luce más, precisamente por la cercanía de todas las situaciones. Tiene unos diálogos tan naturales que enganchan pese a no contar gran cosa. Dejo aquí algunos momentos que me han gustado:

– La escena en la que presenta a su amigo al tío que acaba de meterle mano en la película. El tío da un discurso sobre lo mal que envejecen las películas que me representa totalmente.

– El momento en que el amigo le cuenta la misma historia que le ha contado mil veces sobre el director que le ofreció hacer una película y luego no volvió a cogerle el teléfono. ¿No sería mejor así? Conoces a alguien y le ofreces algo. Sin intermediarios, sin agentes. Ya es un meme entre ellos. Inside jokes.

– La lección a sus alumnos de cine en la que cuenta como un drama se vuelve comedia si lo estiras demasiado.

– La cita con la universitaria me parece mazo real. Momento tinder. Me representa también.

– Cómo no, ese inicio jugando a Los lobos. Tenía una estrella asegurada desde el minuto 1 solo por eso.

Esta es la Madrid que yo conozco. Espero que siga así cuando salgamos.

Sin embargo hay varias cosas que me echan para atrás en esta película. Podría explicarlas, pero mejor dejo esta genialidad de Solocomedia que me ha venido a la cabeza y al verlo de nuevo me ha parecido que le va como anillo al dedo:

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